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November 20, 2007

Un tema en la educación que nadie toca: La prostitución

Filed under: Uncategorized — editor @ 11:53 am

Cerca del Centro Comercial Polvos Azules, específicamente en la calle José Gálvez, en el distrito de La Victoria, día a día se repite una misma historia. Sea de día o de noche, un grupo de mujeres, de diferentes edades, siempre están paradas a la espera de algún individuo que pueda requerir de sus servicios. Ellas practican el oficio más antiguo del mundo. Al recordarlas, pienso en los motivos que podían tener para estar allí. Cuando viajé a Lima hace algunos meses y pasé por esta zona, me sorprendió ver el panorama que se apreciaba en cada una de las mujeres que estaban allí.

La noche estaba por caer y algunas de ellas esbozaban ligeras sonrisas libidinosas al verme pasar. Yo estaba con un amigo peruano que me había llevado a este centro comercial para comprar diversos productos cuando de pronto noté una serie de gestos que iban y venían pero que tenían un solo fin. Poder llegar a un acuerdo conmigo o con mi amigo y consumar el acto. Así estén de pie, sentadas o caminando de un lugar a otro, persiguen un mismo objetivo. Captar la mayor cantidad de clientes posibles. Y para lograrlo cada una tiene sus técnicas especiales.

De pronto, me acerqué a una de ellas, no por requerir sus servicios sino porque mi vertiente periodística saltó en ese instante. Quería saber más de la vida de ellas y bueno al final conocí algo más de la vida de una de ellas. Me contó muchas cosas de este oficio.

Como que algunas veces se puede atraer a los clientes por la presencia. Otras, por el precio. Sin embargo, en lo que más se fijan estos es en las características del servicio. O sea, si por el precio pactado podrán disfrutar de todas las posibilidades sexuales. Además, también entran a tallar las poses y la duración del acto. En sí, los métodos son variados. Todo depende de la predisposición que tengan los parroquianos al momento de contactarlas. Esto me contaba ella con una serenidad a prueba de balas. En su rostro se notaba una calma que me sorprendió tanto a mi como a mi amigo limeño.

En sí, el tiempo se pasó rapido. Ya eran casi las ocho de la noche y la conversación estaba a punto de culminar. Dos veces se tuvo que interrumpir debido a la aparición de dos clientes que requerían de sus favores. Al final nunca supe su nombre. Tan solo pude oír a lo lejos como un tipo la intentaba llamar. Cuando ya estaba a unos pasos de ella, alejándome a paso lento, comprendí la real dimensión de su historia. Una historia de nunca acabar.

Al irme con mi amigo, me di cuenta de este problema que atañe a miles de mujeres alrededor del mundo. Puede sonar cursi pero es un problema al que nadie le interesa. Tan solo existe y punto. Mucho tiene que ver también la educación que reciban en este caso las mujeres desde pequeñas. En reiteradas ocasiones el fenómeno se repite una y otra vez. O sea, niñas y adolescentes que pasan por la escuela sin pena ni gloria debido a una serie de problemas familiares que las hacen escapar de todo y buscan una solución simple para arreglar sus vidas. Lo que se debe hacer es desterrar este inconveniente social de manera paulatina. Con programas y planes a futuro que estén basados en la educación primaria y secundaria. Asimismo, se debe buscar plasmar una serie de técnicas psicológicas que hagan recapacitar a las mujeres que siguen este camino. Es decir, que puedan llegar a comprender que la educación y el trabajo son los únicos medios posibles para poder mejorar como persona. Si se llegan a cumplir de manera calmada estos proyectos a futuro, se podrá poco a poco eliminar este mal que aqueja a las sociedades desde hace siglos.

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