Cuando el amor no basta para educar
Monday January28, 2008 12:16 pm
Es sabido que la primera estancia para la educación es la familia, que ahí el ser humano comprende su primer grupo social, es capacitado para sobrevivir y adaptado a las costumbres, formas y maneras de su sociedad. Según los expertos, una de las herramientas fundamentales para ejercer la educación en este primer tramo y durante todos los demás siguientes, es el amor. El amor como expresión de afecto y de valoración por lo que el individuo hace o intenta hacer mientras sigue el proceso formativo y de absorción de experiencias novedosas que lo invitan a adquirir conocimiento.
Las sensación de reconocimiento, de importancia y de atención que se concede a un individuo mientras participa del proceso formativo determinará su capacidad de aprendizaje, según leí esto quiere decir que mientras más atención se le preste al infante haciéndole notar sus errores y resaltando sus aciertos mediante expresiones de afecto como sonrisas o palabras de felicitaciones, más ascenderá su nivel de captación y asimilación de la información que se le transmita. Esta idea es aplicada ya desde hace buen tiempo en la educación básica de las escuelas, mediante la estimulación logran que el niño acelere su capacidad de aprendizaje e inclusive descubra nuevas capacidades.
En la familia, según muchos investigadores el núcleo de la sociedad, el amor es mucho más importante todavía, porque es el primer lazo emocional que se estimula con la madre, en un primer momento, y luego con los demás integrantes de la familia. El amor se convierte en el canal mediante el cual la madre transmite toda su confianza y su conocimiento al infante, lo guía cuando pequeño y lo educa para comportarse ya de más grande. La implementación de los valores en el infante y la construcción de características en la personalidad y el carácter se dan mediante su interacción con la madre y con el resto de integrantes de la familia, es en ese momento cuando el estado emocional de la familia cobra vital importancia, pues las experiencias que el infante asimile serán decisivas para su formación. Dicen muchos investigadores y especialistas, que mientras más afecto y atención reciban los niños desde pequeños, mayores serán las capacidades y actitudes que llegue a desarrollar.
Pero llega un momento en el que las expresiones de afecto son insuficientes, cuando las muestras de cariño y estima se reducen únicamente a una simple expresión de afecto y pierden el valor educativo pretendido en un primer momento. Esta claro que el amor como sentimiento es muy importante para una adecuada educación en los primeros años, luego se convierte en una herramienta que facilita la recepción de información en el infante. Posteriormente, lo emotivo se deja de lado, el estudiar se vuelve una necesidad basada en los objetivos que un individuo se trace, dependiendo que tan lejos quiera llegar, tendrá que estudiar para ser más competitivo. Entonces la educación deja de ser emotiva para convertirse en un plano más racional, los objetivos y las metas personales se convierten en la principal razón para la cual estudiar. El amor como impulso educativo es provechoso únicamente en los primeros anos de vida, luego debe dejarse de lado. La posición que cada quien tome dependerá de esos primeros años.